
RESULTADOS LIVING LAB-CENTRO

El dispositivo de parcelas permanentes de El Rodenal permitió establecer la dinámica de la regeneración de Pinus pinaster a escala de individuo y rodal y de las 4 especies principales (Pinus pinaster, Quercus pyrenaica, Quercus faginea y Quercus ilex) a escala de paisaje.
Los resultados mostraron que el establecimiento del pino se consolida 8 años tras el incendio (muy baja mortalidad a partir de los 100 meses) y que este proceso de mortalidad-supervivencia estuvo más condicionado por la competencia entre especies que por los tratamientos post-incendio (sacar o no sacar la madera).
Esta dinámica a nivel de paisaje se evaluó con modelos de nicho ecológico, concluyendo que la masa tendería en el futuro hacia bosques mixtos de frondosas o bosques mixtos de coníferas-frondosas y siendo el Quercus pyrenaica la especie que mejor sobreviviría en escenarios de cambio climático con el actual escenario de emisiones. En escenarios más adversos todas las especies estarían teóricamente fuera de su nicho climático y por tanto podría existir una tendencia a la dominancia del matorral.
Es la primera vez que se propone usar estos modelos de nicho para apoyar en la toma de decisiones de restauración tras incendios forestales.

Las repercusiones de los tratamientos postincendio más importantes se han detectado en la dinámica de los combustibles y de su comportamiento potencial en caso de un nuevo incendio.
La ausencia de gestión (dejar la madera en pie), además de no favorecer significativamente al regenerado ni suponer una mejora de las características del suelo, sí ha generado una acumulación de combustibles en las áreas que tenían arbolado maduro antes del incendio que podrían aumentar la severidad en caso de un nuevo incendio y por tanto reducir la resiliencia de estas masas.

El dispositivo de Serranía de Cuenca ha demostrado de forma muy robusta que el uso del fuego prescrito en estos pinares es viable y no afecta a las características del arbolado y al suelo (características físico-químicas y bioma), incluso en las quemas ejecutadas en verano de 2019.
Se propone el uso de esta técnica con un objetivo preventivo e incluso como herramienta que ayude a la gestión adaptativa de estas masas.