
BUENAS PRÁCTICAS
LIVING LAB - CENTRO
Los datos de parcelas permanentes de El Pozuelo y Beteta muestran que las quemas prescritas bajo arbolado permiten reducir la biomasa disponible de combustibles entre un 40-70 % para las quemas ejecutadas en primavera y otoño y un 80-100% en las quemas de verano.
Se recomienda el uso de este tratamiento con la prescripción adecuada según los objetivos perseguidos, especialmente en el mantenimiento de zonas estratégicas de gestión.
El seguimiento de las temperaturas en cambium y suelo, el desfronde de las copas, el área foliar y el bioma del suelo permite asegurar con robustez que los efectos ecológicos de las quemas en todas las estaciones ejecutadas son pasajeros y por tanto el sistema es resiliente a este tipo de actuaciones.
Se recomienda el uso del fuego prescrito como herramienta de gestión adaptativa en masas de Pinus nigra de Serranía de Cuenca, al menos en las fases de crecimiento de fustales antes de la entrada de período de regeneración.
Los análisis dendrocronológicos que se han realizado en la provincia de Cuenca mostrarían que los rodales de Pinus nigra afectados por incendios que han llegado hasta nuestros días, habrían resistido al menos dos incendios con un intervalo de 40 años, ratificando la resiliencia de estas masas a incendios de superficie. Sin embargo, el primer incendio detectado fue a partir de los 100 años de edad del arbolado, lo que mostraría la alta vulnerabilidad de esta especie en estado de latizal y fustal joven. Debido a la especial protección de este ecosistema a nivel europeo,
Se recomienda el uso de quemas prescritas desde un punto de vista de conservación de la especie para prepararlas a futuros incendios de rayo, cuya incidencia se prevé de mayor importancia debido al cambio climático y ausencia de población en Serranía de Cuenca.
A la vista de los resultados obtenidos con las quemas ejecutadas en verano, se considera que es una prescripción más adecuada a la ecología de la especie y de mayor eficacia preventiva.